Una huella dactilar para los animales

De la misma forma que nuestras huellas dactilares nos identifican, el

hocico del gorila,

las rayas de la cebra o el plumaje del pingüino son rasgos físicos que

les diferencian de otros animales de su misma especie. Científicos británicos de la Universidad de Bristol han conseguido aplicar un sistema biométrico remoto que a partir de las marcas que los pingüinos tienen en el pecho, elabora una base de datos que permite identificar y estudiar cada ejemplar.

Esta tecnología, bautizada por sus creadores como 'Biometric Penguin Recognition', puede resultar muy útil en la investigación de especies amenazadas, ya que al tratarse de un sistema remoto, éstas no tienen contacto con el hombre y por tanto se evita cualquier daño o molestia a los animales.

Actualmente este sistema se está experimentando en una colonia de al menos 20.000 pingüinos de El Cabo ('Spheniscus demersus') en Robben Island, Sudáfrica. A principios del siglo XX, el número de esta especie de pingüino era de un millón, pero a día de hoy, su población se ha reducido a 170.000 ejemplares.